Una educación sin fronteras

1 de septiembre 2009

Cuando se recorre el Colegio Puelmapu en un día normal de clases no es extraño acompañarse por sonidos de zampoñas, quenas, flautas o guitarras. En cada rincón del colegio es posible encontrarse con un niño practicando alguna canción o simple­mente explorando sonidos de algún instrumento. Y es que la música se ha hecho compañera de mu­chos niños que encuentran en ella una forma de aprender, de explorar, demostrarse y demostrar al resto lo que ellos son capaces.


¿Y como llegamos a esto? Confianza. Los niños necesitan que creamos en ellos para ellos también creer en sí mismos. Cuando a un niño se le confía un instrumento, se le está entregando algo más que un accesorio musical, se le está entregando con­fianza. Cuando un niño se da cuenta que debe aprender algo no por una calificación, si no por que su grupo necesita de él, se genera el verdadero aprendizaje.

La música puede ser una experiencia extraordina­ria para el desarrollo del ser humano. Es una disci­plina que combina técnica y sentimiento, solidaridad y satisfacción personal, perseverancia y experimen­tación. En el Colegio Puelmapu son cada vez más los niños que se atreven a cantar a bailar y a tocar, ya que encuentran en el colegio y en sus profesores personas que confían en ellos y que son realmente lo que deben ser: educadores.

Escrito por: Ignacio Reyes, Profesor de Música Colegio Puelmapu.